Moverse en bicicleta, caminar al trabajo o utilizar el monopatín eléctrico son las alternativas que ganan fuerza en las grandes urbes para evitar aglomeraciones en el transporte urbano. 

Cada vez más personas optan por bicicletas para evitar multitudes en el transporte público. En sintonía, las autoridades ponen manos a la obra para aumentar la cantidad de bicisendas en las ciudades. Además ofrecen ayudas económicas para adquirir estos dispositivos de movilidad.  

Un ejemplo emblemático es el caso de Londres donde las autoridades de la ciudad están trabajando en medidas para desalentar el uso de automóviles particulares para reducir el impacto ambiental. 

En la mayoría de los casos, el argumento además, es que el aire impuro crea riesgos de salud y aumentaría la gravedad del COVID-19.

Inglaterra en su conjunto y la ciudad capital en particular, es una de las zonas de Europa más afectadas por el virus. A pesar de esto, las autoridades sanitarias de este país, en conjunto con la prestigiosa Universidad de Cambridge, pronostican que, de acuerdo al ritmo de contagios que actualmente se producen, el virus podría desaparecer de Londres en el próximo mes de junio.

En las calles de la ciudad se han ampliado e incorporado nuevas bicisendas y la idea es que las zonas temporalmente libres de circulación de autos podrían volverse permanentes. 

En la ciudad española de Valencia, las autoridades locales ofrecen ayudas de hasta 250 euros para adquirir bicicletas eléctricas o monopatines. En el caso de Barcelona, el uso de carriles exclusivos para estos dispositivos de desplazamientos se cuadriplica en hora pico.

Las ciudades de Berlín y Bruselas tienen previsto construir entre 20 y 40 kilómetros de carriles adicionales para que los ciclistas puedan movilizarse. 

Por su parte, el gobierno italiano ha destinado 120 millones de euros para potenciar el uso de bicicletas y evitar el congestionamiento en el transporte público y el uso de vehículos contaminantes. Incluso en las ciudades más cosmopolitas de Italia, que se considera el país europeo con más automóviles por habitante, están adoptando el ciclismo en proporciones increíbles. Sólo en Roma se han planificado 150 kilómetros de bicisendas. 

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