Viajar a Irlanda por Star Wars: la isla donde se entrenó Luke Skywalker

Para muchos fans de Star Wars, Irlanda dejó de ser solo tierra de castillos, acantilados verdes y pubs con música celta. Desde 2015, el país también es sinónimo de una de las escenas más icónicas de la saga: el exilio y entrenamiento final de Luke Skywalker en una isla remota, azotada por el viento y el mar. Ese lugar existe y se llama Skellig Michael.

Ubicada frente a la costa del condado de Kerry, en pleno Atlántico, Skellig Michael es una pequeña isla rocosa que parece salida de otro planeta. No hay árboles, ni playas, ni comodidades modernas. Solo piedra, océano y silencio. Esa estética brutal y primitiva fue lo que sedujo a los productores de Star Wars: El despertar de la Fuerza y Los últimos Jedi, que la eligieron para representar el escondite de Luke al final de la saga original.

Pero mucho antes de Hollywood, Skellig Michael ya era un sitio extraordinario. En el siglo VI, monjes cristianos se instalaron allí para vivir en aislamiento absoluto, construyendo celdas de piedra en forma de colmena a más de 180 metros sobre el nivel del mar. Hoy, ese conjunto monástico es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los lugares más singulares de Europa.

Viajar a Irlanda por Star Wars: la isla donde se entrenó Luke Skywalker

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Visitar la isla no es sencillo, y eso forma parte de su encanto. Solo se puede acceder en barco durante los meses de verano, cuando el clima lo permite, y el número de visitantes diarios está estrictamente limitado para proteger el ecosistema y las ruinas históricas. El ascenso por sus empinados escalones de piedra exige esfuerzo físico y respeto por el entorno.

Para los fans, pararse en la cima de Skellig Michael es mucho más que una excursión: es caminar por el mismo escenario donde Luke Skywalker enfrentó su pasado y transmitió su legado. Para quienes no conocen la saga, la experiencia es igual de poderosa: una isla que combina historia, naturaleza extrema y una mística difícil de explicar.

Irlanda encontró en Skellig Michael un puente perfecto entre cine y patrimonio. Un destino donde la Fuerza, al menos por un instante, parece realmente acompañarte.

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