En plena era de las redes sociales, donde cada viaje parece necesitar su foto perfecta, una ciudad europea decidió poner un límite. Portofino, el exclusivo y pintoresco pueblo costero de Italia, implementó una medida inédita: prohibió detenerse a sacarse selfies en determinados puntos estratégicos para evitar accidentes, aglomeraciones y problemas de seguridad.
El problema no era la fotografía en sí, sino las consecuencias del turismo masivo. Calles angostas, miradores pequeños y senderos muy transitados se convertían en verdaderos cuellos de botella cuando decenas de visitantes se detenían al mismo tiempo para lograr la imagen ideal. Esto no solo generaba molestias entre residentes y otros turistas, sino que también bloqueaba rutas de evacuación y el paso de vehículos de emergencia.
La normativa establece zonas de “no detención”, especialmente en miradores, escalinatas y accesos clave del casco histórico. Allí, frenar para tomarse una foto —selfie incluido— puede derivar en multas económicas. El objetivo no es desalentar el turismo, sino ordenar la circulación y priorizar la seguridad, tanto de visitantes como de habitantes locales.

La ciudad que prohíbe los selfies en puntos clave para evitar accidentes
Desde el municipio explicaron que la decisión responde a un cambio en la forma de viajar. Hoy, muchos turistas recorren los destinos a través de la pantalla del celular, buscando reproducir imágenes virales antes que disfrutar del entorno. “No se trata de prohibir la fotografía, sino de evitar comportamientos que ponen en riesgo a todos”, señalaron las autoridades locales.
La medida generó debate. Algunos viajeros la consideran excesiva y contraria al espíritu libre del turismo, mientras que otros la ven como una acción necesaria frente al impacto del turismo de masas. De hecho, varias ciudades del mundo observan con atención la experiencia de Portofino, ya que enfrentan problemas similares vinculados al uso intensivo de redes sociales y la concentración de personas en puntos icónicos.
Más allá de la polémica, la iniciativa abre una discusión más amplia: ¿hasta dónde llega el derecho a la foto perfecta cuando afecta la seguridad y la convivencia? Portofino apuesta por un turismo más consciente, donde mirar, caminar y disfrutar el paisaje vuelva a ser tan importante como compartirlo en línea. En tiempos de viajes “instagrameables”, la ciudad propone algo contracultural: levantar la vista del celular y seguir caminando.






