Qué hacer de vacaciones en Aruba, la isla más feliz del Caribe

Junto a Resto del Mundo visitamos este auténtico paraíso del Caribe Sur buscando relax y adrenalina. En esta nota te contamos que hacer de vacaciones en Aruba. Además, te llevamos de recorrida por las calles grafiteadas y descubrimos la movida nocturna de la ciudad. También practicamos deportes acuáticos en sus aguas majestuosas y nos aventuramos en buggy por sus paisajes más agrestes.

De influencia holandesa y habitada por unas 100 mil personas, Aruba se caracteriza por su clima seco y soleado, playas claras y oleaje suave. Además, se encuentra entre las 10 mejores playas del Caribe

 

La capital caribeña del arte callejero

Antes de zambullirnos en las cristalinas aguas caribeñas de Aruba, vamos a meternos en el barrio San Nicolás, que se encuentra a 30 minutos en auto de la Oranjestad, la capital, en el extremo sureste de la isla.

Los locales llaman a este barrio “La capital cultural de Aruba”, por la explosión de arte callejero producida desde 2016. Cientos de artistas dejaron su huella en esta feria de arte al aire libre que se realiza todas las temporadas. Algunas de sus pinturas son realmente obras de arte, por la calidad de su diseño, el color de sus pinturas y, sobre todo, el tamaño.

Allí todo está intervenido: desde las paredes hasta las fachadas de las casas y locales comerciales, pasando por el mobiliario urbano. Además, el arte callejero se potencia con la arquitectura tradicional. La mayoría de los artistas son internacionales, porque la cultura del grafiti no existía en el lugar.

En Aruba, antes de que comenzara la Feria de Arte en 2016, los habitantes tenían  miedo de expresarse públicamente como artistas. La historia cambió desde entonces y, sobre todo, desde que en 2021 Aruba se convirtió en la capital caribense del arte callejero.

Entre los destacados, se encuentra el mural de la chilena Isidora López Paz. Isidora llegó desde Alemania para retratarse a sí misma en mosaico bañado en oro. Sí, en oro: Aruba es tan segura que a nadie se le ocurre robar ese metal precioso en plena acera.

Además, “The one happy art island”, sorprende porque es un verdadero récord: intervinieron 26 artistas e influencers de todo el mundo y lo terminaron en solo 8 horas. Pero hay una obra de arte especialmente llamativa, porque utiliza realidad aumentada y es interactiva: te descargás una aplicación en el celular, apuntás la cámara, y el cuadro cobra vida.

 

Más que playas paradisíacas

Sin dudas, el gran atractivo de Aruba son sus playas paradisíacas, con un mar turquesa y arena blanca y fina. Pero además es un lugar ideal para practicar deportes acuáticos. Por ejemplo, es perfecta para iniciarse en el Windsurf porque casi no hay olas, la profundidad del mar es escasa y el paisaje es increíble. Solo hacen falta unas pocas instrucciones previas para salir a navegar. Estar sobre la tabla, con el viento que transporta, es una sensación de adrenalina indescriptible.

También es ideal para tomar clases de Stand Up Paddle y SUP Yoga, una variante de la disciplina oriental que se desarrolla sobre una tabla. Durante una hora se trabajan las asanas poniendo a prueba la estabilidad y el equilibro. El sonido del mar, la brisa fresca y la exposición al sol en horas de la tarde añaden beneficios: la vitamina D se absorbe mejor y el estiramiento de los músculos es más fácil gracias a la temperatura agradable. Practicar yoga en la playa permite respirar el oxígeno más puro que existe.

 

La ciudad naranja

La capital de Aruba es Oranjestad, que en Español significa “ciudad naranja”. Se recomienda recorrer el centro histórico con un guía local experto. Un excelente opción es visitar el Museo Nacional Arqueológico para conocer el pasado prehistórico y precolombino de la isla.

La influencia holandesa se nota en la arquitectura, con techos a dos aguas pintados en tonos pasteles tropicales. Muy cerca de allí se encuentra la calle Gilberto Francois Cruz, el principal centro comercial de Oranjestad. Lleva el nombre de quien logró la autonomía de Aruba y se disfruta como un shopping a cielo abierto: hay tiendas de lujo, cafés y galerías.

A la hora de la cena, Yemanja ofrece platos típicos caribeños con un toque holandés. Uno de los más pedidos es el Seafood Mardly, con pescados y maricos frescos acompañados con arroz jazmín, verduras salteadas y una salsa de curry y coco ligeramente especiada.

Después de cenar, qué mejor que tomar un helado en una típica noche caribeña. Caminando por el centro de Aruba aparece Gelattísimo, una típica heladería italiana que cumple los deseos de los paladares más exigentes para terminar la velada a puro disfrute.

Aloe Vera: el oro negro de Aruba

El Aloe Vera fue una de las primeras producciones locales y hasta el día de hoy es la principal exportación de la isla, por eso la llaman “el oro negro de Aruba”. La sábila es tan importante para este país, que es el primero de los siete elementos representados en el escudo de armas.

El Aloe Vera de Abruba es uno de los más finos y mejor cultivados del mundo, dada su ubicación geográfica con clima cálido y seco. Con el proceso del aloe se elaboran cremas hidratantes, protectores solares, y ungüentos para cicatrices y quemaduras. La sábila también se puede ingerir: es utilizada en casos de gastritis, diabetes, o como suplemento dietario porque es rica en vitaminas y minerales. Junto a la fábrica y tienda de productos de Aloe Vera está el museo, donde se puede aprender más sobre esta planta milagrosa y curativa.

Con A de Aruba y de aventura

Además de playas paradisíacas, esta isla tiene mucha aventura. Sobre todo al norte, donde el paisaje es más desértico pero la vista es espectacular. Por eso, la mejor manera de recorrerla es con un guía en buggy deportivo. Este vehículo, que se ve por las calles de la ciudad también es ideal para adentrarse en los rincones más salvajes y menos explorados de la isla.  Recorrer Aruba en buggy es conocer el lado más natural de esta isla caribeña.

El buggy se detiene por primera vez en la Black Stone Beach, una playa cubierta por piedras negras erosionadas, bien pequeñas y brillantes. Se trata de la única en la isla con estas características, opuesta a las demás, que son famosas por sus arenas blancas.

A continuación, en la punta norte de la Isla se encuentra una verdadera maravilla arquitectónica: el majestuoso Faro California. Antes se llamaba Westpunt, pero le cambiaron el nombre porque en 1900 encontraron allí un barco hundido llamado California. El faro fue construido en 1913 y tiene 100 pies de altura.

Luego, hacemos una parada espiritual en la pequeña Capilla de Alto Vista, también conocida como “la iglesia de los peregrinos”. Fue construida en 1750 y se incendió varias veces, porque era de madera. Hoy, su estructura firme de cemento recibe a una procesión enorme cada Viernes Santo.

La aventura termina cuando baja el sol, con una buena comida en el restaurant Papiamento.

Puente y mina de Oro: las riquezas naturales

Luego, la aventura continúa a toda velocidad hacia lo que fue el Puente Natural de Aruba, una de las principales atracciones del lugar. El puente se derrumbó en 2005 como consecuencia de la erosión climática, pero aún es posible admirar sus ruinas junto a un pequeño tramo natural conservado.

Si de entornos naturales se trata, visitamos la reserva de Arikok que cubre casi la quinta parte de la superficie de la isla y alberga sitios históricos que valen la pena descubrir. Para eso, un guía local invita a que los turistas conozcan la mina de oro de Bushiribana. Este metal preciado fue hallado en 1824 pero recién en 1870 comenzó a trabajar la primera compañía minera, que luego cerró en 1914 con el inicio de la I Guerra Mundial.

Ya no queda oro en Aruba: dicen que en total fueron extraídos tres millones de libras de oro y que las últimas reservas se las llevó un holandés llamado Pete Hane.

Fauna silvestre para admirar

Quienes viajen con amigos o en pareja no se pueden perder un paseo en el Catamarán Palm Pleasure: una embarcación de 70 metros de eslora, ideal para disfrutar las cristalinas aguas de Aruba y la brisa de su mar en un entorno relajado y alegre. Durante la navegación se puede apreciar la costa de Aruba en todo su esplendor, decenas de tortugas marinas en Malmok Beach y un barco hundido en 1940, además de disfrutar un almuerzo en altamar y un bar abierto. Para conectar con la vida marina, en este recorrido también es posible practicar snorkelling.

Para los amantes de la naturaleza, otra de las visitas imperdibles de la isla es el Mariposario de Aruba, un jardín tropical donde conviven las criaturas más coloridas del mundo. Sus guías son muy dedicados y explican la vida de ellas desde el minuto cero hasta que despliegan sus alas. Esta granja de mariposas es ideal para quienes disfrutan sacando fotos en la naturaleza y es muy entretenido para los chicos. Si ya estás pensando en ir, anotá este dato: para lograr que las mariposas se acerquen lo mejor es usar ropa de colores brillantes y ponerse mucho perfume.

Vacaciones en Aruba: Estadía de lujo y cocina de autor

El Aruba Marriot Resort es el hotel más lindo de la isla, un espacio increíble para disfrutar junto al mar. Tiene 414 habitaciones, de las cuales 24 son suites. Todas tienen balcón y la mayoría ofrece una maravillosa vista al mar. El lobby es más que un lugar de paso: su diseño particular emula un shopping. Además, hay una cafetería Starbucks y una heladería italiana.

En cuanto a la gastronomía, cuenta con siete bares y restaurantes, incluyendo el Elegante Restaurant mundialmente reconocido por sus cortes de carne. Por su parte, La Vista restaurant es ideal para reunirse en familia y con amigos en cualquier momento del día.

Su piscina para adultos es para relajarse y disfrutar del paisaje. Pero también hay una piscina familiar con barra mojada y música en vivo todos los días durante el happy hour. Además hay un fitness centre, un spa y un casino 24 horas.

 

Las 10 mejores playas del Caribe

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