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La ciudad de Kioto prohíbe las fotos en callejones tradicionales para proteger a las geishas

La ciudad de Kioto prohíbe las fotos en callejones tradicionales para proteger a las geishas

La ciudad de Kioto prohíbe las fotos en callejones tradicionales para proteger a las geishas

La ciudad de Kioto decidió reforzar las restricciones a la fotografía en algunos de sus callejones más emblemáticos, especialmente en el histórico distrito de Gion, con el objetivo de proteger la privacidad y la seguridad de las geishas y maikos que trabajan en la zona. La medida apunta a frenar el acoso turístico que, en los últimos años, se volvió cada vez más frecuente debido al auge de redes sociales y contenidos virales.

Las autoridades locales, en conjunto con asociaciones de vecinos y casas de té tradicionales (ochaya), colocaron nueva señalización que prohíbe explícitamente tomar fotos en determinados pasajes privados y callejones estrechos. Además, se establecieron multas para quienes ignoren la normativa. El problema no es nuevo: residentes denunciaron persecuciones, flashes a corta distancia e incluso intentos de tocar el kimono de las artistas para conseguir una imagen más “auténtica”.

La ciudad de Kioto prohíbe las fotos en callejones tradicionales para proteger a las geishas

Las geishas —figuras centrales de la tradición cultural japonesa— no son un atractivo turístico en sí mismas, sino profesionales del arte que ofrecen espectáculos privados de música, danza y conversación refinada. Sin embargo, la masificación turística transformó su simple traslado entre compromisos en una escena buscada por visitantes ansiosos por capturar una postal “perfecta” de Japón.

La prohibición no implica que esté vedada toda fotografía en Kioto. En avenidas principales como Hanamikoji se permite tomar imágenes, siempre que se respete la distancia y no se invada la propiedad privada. El foco está puesto en los callejones residenciales, donde la convivencia se volvió difícil para vecinos y trabajadoras.

Con esta decisión, Kioto se suma a otras ciudades del mundo que buscan equilibrar turismo y preservación cultural. El desafío es claro: sostener la economía que generan millones de visitantes al año sin poner en riesgo tradiciones centenarias ni la calidad de vida de quienes habitan esos barrios históricos.

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