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El pueblo argentino que parece Europa y casi nadie visita

En el centro de la provincia de Buenos Aires, lejos de los circuitos turísticos masivos, existe un pueblo que sorprende a quienes llegan por primera vez: Villa Ruiz, una pequeña localidad del partido de San Andrés de Giles que parece detenida en el tiempo y remite, sin exagerar, a una postal europea.

Fundado a fines del siglo XIX alrededor del ferrocarril, Villa Ruiz conserva una identidad marcada por la inmigración italiana y española. Sus calles tranquilas, las casas bajas con galerías, las viejas construcciones de ladrillo y la estación de tren restaurada construyen una atmósfera que recuerda a los pueblos rurales del norte de Italia o del interior de España. No hay grandes edificios, shoppings ni ruidos: acá el ritmo lo marca el mate en la vereda y el saludo entre vecinos.

Villa Ruiz

Uno de los grandes atractivos del pueblo es justamente su vida simple. Caminar sin apuro, recorrer la plaza principal, visitar la antigua estación o sentarse a almorzar en alguna de sus cantinas tradicionales se convierte en una experiencia turística en sí misma. La gastronomía es otro punto fuerte: pastas caseras, parrillas de campo y recetas heredadas de generación en generación son parte del encanto local.

Villa Ruiz también se destaca por su entorno natural. Rodeado de campos, es un destino ideal para quienes buscan desconectarse del ruido urbano. Muchos visitantes llegan para pasar el día, andar en bicicleta, sacar fotos o simplemente descansar bajo la sombra de los árboles. A diferencia de otros pueblos rurales que se pusieron de moda, acá todavía no hay multitudes ni turismo invasivo.

La cercanía con la Ciudad de Buenos Aires —a poco más de 100 kilómetros— lo convierte en una escapada perfecta de fin de semana. Sin embargo, ese mismo perfil bajo es lo que hizo que siga siendo un secreto para muchos viajeros. No aparece en rankings ni en grandes campañas, y quizás por eso conserva intacta su esencia.

Villa Ruiz no ofrece grandes espectáculos ni atracciones artificiales. Ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: silencio, identidad y autenticidad. Un lugar donde Europa parece haberse quedado a vivir en el corazón de la pampa argentina, esperando a quienes se animen a descubrirlo sin apuro.

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